Una idea:

Presentar a los alumnos una fotografía cotidiana. No una fotografía histórica ni de un edificio famoso. Una simple fotografía como esta:

foto

A partir de aquí, cada alumno elige el elemento que más le llame la atención y lo desarrolla: busca información, reflexiona y expone brevemente las conclusiones a sus compañeros de clase.

El profesor/a puede orientar la búsqueda de información y aprovechar estas breves exposiciones para añadir, corregir o matizar, integrando todos los contenidos currículares que considere oportunos.

En la foto de ejemplo, encontramos algunos elementos interesantes:

  • El origen de las tapas. La dieta mediterránea. La sobreexplotación en la pesca
  • Que significa ARALAR. Los orígenes del euskera como lengua
  • El pelo en los hombres. Porqué tienen canas y calvicie
  • El tomate. Productos que llegaron de las Américas
  • Camisas, materiales más utilizados, porqué se abrochan diferente según si eres hombre o mujer
  • La lotería – historia, probabilidades, psicología del jugador, etc
  • Ron Bacardí. Un catalán en Cuba
  • Efectos del alcohol. Consumos. Drogas
  • El arte de tirar cerveza, explicación desde el punto de vista científico (temperatura, presión, etc)
  • Vasos de cristal. Composición química del cristal, propiedades
  • Caja registradora. Tecnologías e historia des de el ábaco
  • etc

Las posibilidades son infinitas.

Una metodología sencilla de aplicar, transversal, que fomenta la curiosidad y pone en el centro del aprendizaje al alumno.

¿Qué? ¿Te atreves a probarla en tu aula?

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